Cada persona que conozco ha empezado un camino de transformación o apertura de la conciencia lo ha hecho de una manera diferente.  En mi caso fue un periodo de tristeza profunda, depresiva,  que no me permitía disfrutar la vida y ver las bendiciones que tenia, estaba confundida y sin saber qué pasos dar para estar o sentirme mejor.

Un amigo que conocía de tiempo atrás, que no podía reconocerme en el estado en el que estaba, me hizo la pregunta perfecta para poder comenzar todo el camino que he hecho en los últimos 6 años y que ha cambiado mi vida.  El me dijo: cuál o cuáles son los momentos de tu vida en los que te has sentido plena o feliz ? haciendo qué ? estando con quien ? que es eso que te ha hecho tan feliz que no has pensado en los pasos siguientes?.  Y aun sin tener todas las respuestas que he venido encontrando a largo de este camino diario,  he podido experimentar varios procesos de transformación, procesos que han tenido diferentes inicios.  Ya que en la medida que he ido trabajando en un proceso e ido cambiando cosas de mi ser, hábitos y adquirido prácticas nuevas, he experimentado el “deshacerme” de ellas para poder dar paso a otras nuevas.  El famoso dicho de irse quitando capas, así lo he vivido.

Pensando en los inicios que he tenido, los inicios de mis coachees y teniendo en cuenta varias fuentes adicionales, he podido reconocer cuatro estados o inicios para un proceso de cambio o transformación (que no son lo mismo).  Si leyendo esto, te reconoces en alguno de estos cuatro momentos,  estás listo para empezar un proceso de transformación,  listo para poder seguir abriendo la conciencia y llegar a la paz de sentirte agradecido por la vida.

1. El primer estado es el sentido de insatisfacción,  la búsqueda sin límites, la búsqueda de no saber que buscas, o el deseo de encontrar algo maravilloso en la vida que normalmente no se sabe que es.  Este el estado más común a la transformación, y casi siempre viene del dolor, la rabia y la negación de lo que tenemos en nuestras vidas.   Es un camino que en el fondo está lleno de tristeza, angustia, adicciones que llenan los espacios vacios que sentimos y no sabemos como llenar y sobre todo una incapacidad de superarlo por nosotros mismos. Este es el camino del fondo, es decir el camino sobre el que muchos solo empezamos un retorno cuando estamos en el fondo del sufrimiento, un fondo creado por nosotros mismos y nuestras cegueras.  Algunos otros, han comenzado sufriendo un quiebre importante como perder un trabajo, la muerte de un ser querido o un rompimiento emocional importante.  En este estado muchas personas nos pueden estar viendo en actitudes y estados de ánimo autodestructivos pero nosotros no los vemos, o los negamos.  Estamos cómodos con lo que somos y con lo que conocemos o podemos controlar.  El miedo al cambio,  a lo desconocido y a las posibilidades de ser mejor, las razones para quedarnos aqui  son muchas, pero la mas fuerte es el temor a fallar y ser juzgado.  Es como “más vale malo conocido que bueno por conocer”.

La situación de dolor es algo que tenemos claro y creemos saber manejar aunque hace mucho tiempo se nos haya salido de las manos y vivimos negándolo.  Es muy común en estos estados, que no se empiece un camino de retorno o de satisfacción hasta que no estemos “tocando fondo”.  Las personas que están a nuestro lado tratan de ayudar o de sacarnos de estos estados, y a veces es mejor no sacarnos o ayudarnos a salir, sino hasta que cada uno  se de cuenta que necesitan ayuda y la pida. Las emociones en este camino inicial, o “llamada al cambio”, son normalmente el resentimiento, la rabia y la profunda convicción de que son víctimas de alguien o de la vida.

2. El segundo estado de inicio para la transformación es la necesidad de encontrarse consigo mismo, con la fuerza y el poder personal, la fuerza de voluntad y el amor propio.  En este estado, podemos no estar tocando fondo, podemos estar sintiendo la incomodidad y queriendo un cambio pero no creemos que seamos capaces de lograrlo por quienes somos.  No vemos en nosotros el poder que necesitamos para llegar a ser lo que queremos.  Dejamos que la gente abuse de nosotros, obedecemos y no tenemos un criterio propio.  Nos sentimos felices complaciendo, dando sin recibir por aquello de ser incondicionales, aceptando reglas que no son las nuestras y viviendo en un sitio que no queremos.  Los demás deciden y llevan las riendas de nuestra vida.  Nosotros simplemente no creamos nuestra vida, no creemos que seamos capaces de hacerlo y no creemos ser nadie para poder ser grande.  Por otro lado aceptamos relaciones abusivas, codependientes y en las que no nos queremos, cuidamos o respetamos a nosotros mismos.  Vivimos en el “tengo o debo” hacer no puedo ser  o hacer.

3. El tercer estado de inicio es el querer ponernos una meta, camino este que viene también de la insatisfacción, pero a diferencia del primero, todavía creemos y estamos llenos de fuerza o de valentía para enfrentarnos al camino que sea necesario seguir y a diferencia del segundo somos dueños de nuestra vida, hemos marcado el objetivo y podemos hacerlo. Este camino tiene la fuerza de la voluntad y de haber tomado una decisión.  Es un camino que ya viene movido por el poder y la fuerza de elección.

4. El cuarto proceso tiene que ver con expandir nuestra capacidad de acción, abrir nuestros ojos a nuevos mundos,  encontrar relevancia en nuestras vidas y lograr aprendizajes más profundos.  Querer encontrar el propósito de porque estamos en el mundo y encontrar la finalidad del servicio a otros.  Innovar, dejar un legado, realizar proyectos que le sirvan a otros y al mundo.

Cada uno de estos procesos tienen retos y dificultades, en todos nos enfrentamos al miedo de lo que somos y no somos capaces de ser y hacer, y en todos hay una invitación al cambio, a pensar y actuar diferente, a crear y cambiar hábitos, a instaurar nuevas prácticas, a dejar morir algunas cosas en nosotros, a encontrar guías, maestros o redes de ayuda que nos acompañen a lograrlo, pero sobre todo, y es el reto más importante, a cree, confiar en nosotros mismo, en que lo vamos a lograr. En que podemos abrir la manera como observamos el mundo y cambiar nuestras coherencias para lograrlo.

Algunas personas quieren espacios de cambio o transformación para las personas a las que amamos y que a nuestros ojos necesitan hacer un cambio en la vida, pero solo siendo consciente de que necesito tomar el camino de la transformación este será llevado a cabo o con resultados favorables. Algunas personas cambian porque sus seres amados se lo piden, pero esos cambios no son sostenibles porque no vienen de nuestra propia necesidad.  En esos casos, mi invitación es empezar un proceso nosotros mismo y transformando nuestras propias vidas podremos ver las de los otros con respecto,   dignidad y compasión y dar ejemplos de transformación.

El cambio es una decisión personal no una orden que se le pueda dar a otro ser humano. Nunca nadie ha hecho un cambio, nacido por la petición de otros y que haya durado o generado consecuencias decepcionantes a largo plazo, el verdadero cambio se logra por la propia decisión y voluntad.

Las razones de por qué hacerlo pueden ser variadas, pero seguro al final de este camino, te aseguro que habrá un despetar mayor de la conciencia, amor interior y paz en tu interior.

Así que si estas decidido a seguir el camino y hacer un proceso de trasformación la invitación es a responder dos preguntas: 1) por qué esta transformación es importante para mi vida ( no porque quieres hacerla) sino por qué es relevante para mi  2) qué estoy dispuesto a dar, cerrar, cambiar y dejar ir lo que hago, soy y tengo hoy para generar el cambio?