El cuerpo mental es el tercer cuerpo, es el cuerpo donde residen nuestras creencias, nuestras ideas, nuestros pensamientos y sobre todo nuestro lenguaje.  Todo lo que podemos convertir en palabras ha pasado por nuestro cuerpo mental y por los filtro que en el tenemos.  Filtros que bien pueden ser nuestros o podemos haber aprendido desde muy pequeños.  Al hablar de filtro me refiero a que cada una de mis características como ser humano como el país donde nací, el idioma que hablo, el género que tengo, la cultura a la que pertenezco, lo que he leído o estudiado, mi formación académica o el no tenerla… todos estos factores crean mi “sistema personal de creencias” y me hacen ver, vivir, experimentar e interpretar la vida de una manera diferente a la de todas las demás personas.

Es a través de este “sistema personal de creencias” que dirijo mi vida y tomo decisiones, creo, formo mis opiniones, creo historias positivas o negativas, hago suposiciones que me torturan o formulo preguntas que me liberan.  Desde este sistema personal de creencias es que tengo la capacidad de arriesgarme a crecer, permitirme conocer nuevas ideas o cerrarme a las posibilidades y la ideas de otro.  Es desde este sistema personal de creencias que utilizo el lenguaje en el que vivo, y a través del cual creo mi mundo.  Es desde este sistema personal de creencias que me doy oportunidades o me condeno a vivir lo que otros han decidido para mi.

Mi lenguaje construye y genera mi mundo, con él puedo crear el futuro que deseo para mi,   Las  palabras que use serán los ladrillos con los que lo construya.