Sentimientos, emociones y estados de ánimo son los representantes de nuestro segundo cuerpo o “cuerpo emocional”.

Como su nombre bien lo dice  e-moción (motere)  = movimiento.  Porque son las emociones las que nos mueven de una o de otra manera, no solo me hacen sentir sino que me llevan a acciones diferentes, por eso mis movimientos en la alegría no son los mismos movimientos lentos y taciturnos que en la tristeza.  O la rabia no tiene ese aspecto tierno del amor, sino la velocidad del fuego.

En ellas se reconocen tres aspectos fundamentales: 1. los cambios fisiológicos es decir la manera como afectan y cambian el cuerpo, 2. nuestros juicios e interpretaciones sobre lo que estamos viviendo y que producen lo que estoy sintiendo y 3. Mis acciones o comportamientos como resultado de todo el movimiento interno de lo que está pasando.

Cuando estos tres factores se viven por un momento o son causados por una situación determinada les llamamos emociones, pero cuando estos tres factores no son situacionales sino que están con nosotros durante largo tiempo les llamamos estados de ánimo y pueden ocasionar gran bienestar o lesiones físicas en nuestros órganos y patologías.  De la misma manera estos estados de ánimo ponen en nuestra forma de vivir filtros para ver y entender la vida, cambiar nuestros pensamientos o nuestra forma de actuar e interactuar con otros.

Como dicen Crossley y Morgado en su libro ” De fantasmas y Demonios”: las emociones, se sienten, se viven, se reconocen, y se quedan en nuestros recuerdos aunque no siempre podamos traducirlas a palabras.   Cada emoción tiene una vibración o una energía diferente que puede ser entendida y leída por las otras personas, no solo por nuestras acciones sino también por nuestro cerebro límbico, lo que nos da como efecto la posibilidad de ser solidarios y unirnos emocionalmente para “vibrar en la misma energía”.

Nuestro cuerpo emocional se alimenta de nuestros pensamientos, de los juicios y creencias que tengamos de  experiencias pasadas.  Y aprende por inmersión, es decir sumergiéndonos en la emoción, sintiéndola, experimentando los cambios fisiológicos, descubriendo los juicios que alimentan esta sensación corporal e identificando que tipo de acciones y actitudes tengo cuando estoy en cada emoción.   Aun cuando yo les cuente como se siente la rabia, porque tiene algunos patrones comunes a  todos los seres humanos, cada uno sabe que le dispara la rabia y que tipo de reacción tiene cuando está dentro de la emoción.

Como el cuerpo emocional es el que nos permite tomar acciones, este es un cuerpo fundamental en el cambio y la transformación de nuestro ser, así que poder identificar y reconocer mis emociones, será de gran ayuda cuando iniciemos el camino del cambio.

Charles Duhigg en su libro The power of Habit (El poder del hábito) nos cuenta como se ha comprobado científicamente que el ingrediente fundamental para lograr cambiar un hábito es : CREER.

Así que bienvenidos al cuerpo emocional y la aventura de crear posibilidades.