Vivir con propósito y con sentido, es algo a lo que todos aspiramos, pero  definitivamente, solo se puede conseguir con el trabajo consiente y permanente con nosotros mismos.

Desde mi experiencia, puedo decirles que yo  estoy construyendo el sentido de mi vida  y sé cuáles son los pasos que me han servido para que ustedes puedan encontrar sentido a la suya, y    finalmente de eso se trata, de que cada quien encuentre sentido a su propia vida y no que alguien nos diga cómo debe ser vivida, por qué vivirla o que se viva por alguien diferente a uno mismo.

 

Mi apuesta aquí, es que a través de esta guía ustedes emprendan el camino a encontrar un sentido único a sus vidas y que entiendan que el propósito no es un sitio al cual llegar, sino un camino que se recorre de manera personal, y que va creciendo en intensión cada día. Que como resultado los hará sentir seguros, poderosos, con ánimo de compartir, de promover el mejoramiento comunitario y sobre todo con la sensación de poder servir a través de sus habilidades y dones a otros seres humanos. Comprobado está, que esa es la segunda regla de este camino, tarde o temprano entendemos que una vida bien vivida tiene que ver con servir a otros y ser parte de algo más grande que nosotros mismos.

 

1. Para empezar el camino, es necesario   identificar lo que los grandes especialistas en propósito como Joseph Campbell y Ken Robinson denominan “el llamado”,  principio de insatisfacción que nos hace “tocar fondo” y empezar una búsqueda real, que requiere una transformación personal, a veces dolorosa, pero   nos hace renacer y vivir felices y satisfechos permanente.

¿Cómo reconocerlo?.

 

Tiene todo en la vida, y no lo reconoce. Vive vacío, pero no sabe por qué.

Quiere cambiar pero se conforma con lo que tiene porque es seguro y eso que desea,  parece un sueño imposible. Así que decide vivir en la resignación.

Sabe que tiene todo pero siente que no es suficiente, algo le falta, o está incompleto. Y vive una búsqueda frenética, sin saber qué está buscando.

Tiene una buena vida, aunque no hace lo que le gusta, sino lo que tocó hacer. Y decide vivir resentido porque le quedaron debiendo.

 

Si se identifica con alguna de estas cuatro alternativas, ¡felicitaciones! su vida lo está llamando.  Así que bienvenido al viaje de darle sentido a su vida,  solo si decide actuar.

¿Cómo hacerlo?
2. Responda a las siguientes preguntas pensando en usted (no en sus hijos, ni en su familia):

- ¿Cuáles son los momentos en que se ha sentido orgullo de usted, o muy satisfecho por algo que hizo?

-¿Cuales son los momentos de interacción con otros, en que se siente pleno o disfruta intensamente? ¿Haciendo qué cosa siente que  el tiempo no pasa?

-¿Por qué razón crees que la gente suele buscarlo?

-Antes de morir, por qué le gustaría ser reconocido?

-¿Qué es lo que más le importa en la vida? ¿Qué es eso que defiende intensamente?

-¿Qué es aquello que si fuera muy valiente estaría haciendo?

En las respuestas a estas preguntas, busque patrones que pueda convertir en actividades, valores, principios o características en usted, que de gran importancia y que  no son negociables.

Recomiendo que alguien le ayude a ver patrones, pues al ser parte de su vida, no le serán fáciles de ver.

 

3. Identifique si con lo que hace actualmente, puede poner en acción o hacer un proyecto con los patrones que descubrió en el punto anterior.  Ayúdese respondiendo ¿por qué razón hago lo que hago? Si la respuesta no incluye ninguna de las respuestas del punto anterior, esta es la razón por la cual la vida lo está llamando a que tome un nuevo rumbo.  Si descubre que lo que hace no es relevante, pregúntese qué sí lo sería y qué forma le daría.

 

Aquí puede tener la tendencia a decir que lo que hace no llena sus patrones, pero le recomiendo que mire con cuidado qué  pasa a su alrededor y la gente que está a su lado. Si ellos están ahí es porque usted ha decidido trabajar con ellos por alguna razón en particular y su proyecto puede ser aplicable a estas personas.  Recuerde que el sentido de la vida se parece más a servirles a otros, que servirnos a nosotros mismos. Y además identifique  a quienes vino a servir y por qué está rodeado de la gente con la que está ahora.

 

4. Defina que es lo que NO está haciendo y sería importante para hacer. Cuál sería ese proyecto o actividad que lo volvería a hacer sentir orgulloso. Y por más difícil que parezca hoy, diseñe un plan de acción, con actividades y fechas. Recomiendo empezar por un proyecto pequeño. A ese plan, defínale actividades alcanzables en las que está seguro no va a fallar. Es mejor dar pequeños pasos que quedarse quieto. Asegúrese de revisar, en este plan, que sus responsabilidades estén cubiertas.

 

5. Antes de iniciar el plan, identifique qué miedos son los que aparecen.  Si no ha hecho este plan antes, es porque algún miedo se lo ha impedido y lo ha puesto en su zona de confort.  La mayoría de respuestas a la pregunta de los miedos tendrán que ver con su capacidad bien sea financiera, de tiempo, o de habilidad.  Por eso, una vez identificados  los miedos, la pregunta correcta no es “¿puedo?” sino “¿cómo podría?”.  Esto le permitirá identificar qué fuentes de ayuda consultar o qué habilidades nuevas necesita desarrollar.
6. Acérquese a otros, abra su plan, pida ayuda, no importa que se sienta vulnerable, sea compasivo con usted mismo y no se exija perfección. Habrá espacios de error y temor. Esto es lo realmente difícil, volver a conectar y estar en armonía con quienes lo rodean, para que le ayuden a lograr el plan. Pídale a alguien de confianza que le acompañe como testigo del camino, y  que le de retroalimentación de manera positiva. Es importante estar abierto y escuchar la retroalimentación, y sentir que las opiniones son una manera de apoyarlo.
7. Finalmente, no piense más y actúe. Atrévase a dar el primer paso. Para poder empezar a ser alguien nuevo y lograr cambiar el aburrimiento o la tristeza que lo tiene en la zona de comodidad; es necesario que esté decidió a vencerla y a arrancar esa parte de usted. Si no lo hace, esa otra parte  no podrá crecer.  Empiece el camino y vaya conquistando cada pequeña actividad en su plan.  Sabiendo que aunque es pequeña, cada día lo  acerca más a una vida de satisfacción, poder y sentido. Siéntase feliz por cada pequeño logro, esos son los que le ayudarán a conquistar el gran cambio.  Si en medio del camino viene alguna duda o miedo, vuelva a preguntarse por qué esto es importante para su vida. Revise los miedos, recalcule su plan y siga el camino. Revise periódicamente los logros, no lo que falta, sino lo que ha logrado.

 

Si cada día avanza en este plan y actúa cuidando de lo que le importa en la vida, paso a paso empezará a sentir que es capaz de alcanzar algo nuevo, empoderado, valiente frente a los obstáculos,  conquistando sus planes y sus sueños y con ganas de levantarse por las mañanas, pues cada instante tendrá sentido.

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