Durante los últimos días he estado mirando como es el crecimiento y el decrecimiento de mi blog en las cifras de estadísticas de internet, y lo que inicialmente empezó como un deseo de escribir experiencias y dar información para procesos de transformación terminó siendo una persecución de cifras sin sentido pero llena de mezquindad. Empecé con el desarrollo y el cuidado de algo que me importa y terminé en el modelo de consumismo del más más más que tanto critico, porque es el que nos tienen sumidos en un consumismo que terminará por acabarnos, pero como digna hija del siglo en el que vivo, y sin querer dar excusas, sino aceptando de lo que estoy hecha y mis creencias, terminé compitiendo por las cifras de mi blog, me gano mi propia estructura de pensamiento.

Así que necesito confesarme y decir que lo que empezó con una idea llena de sentido y propósito, en mí, puede llegar a ser un caldo de cultivo de más de lo mismo.

Fue para mí un gusto poder darme cuenta, que los aprendizajes que he hecho en el camino de mi vida, y en este tiempo de transformación, cada vez se convierten en trampas más sutiles, en pruebas mas avanzadas y por su puesto en la posibilidad de volver a caer en los mismos patrones de comportamiento que he tenido siempre: la competencia, las ganas de ser la mejor, el tener la atención de otros y el querer que mis ideas sean aceptadas por encima de cualquier creencia, es decir: Ser la poseedora de la verdad. Estos son síntomas que conozco y que he trabajado en mi vida, me los he ido sacando como capas de la famosa cebolla, pero vuelvo a encontrarlos, cada vez más escondidos, así que son motivo de frustración y vergüenza, y sin embargo de felicidad pues me siento tranquila de decir que ahora puedo verlos con mucha más rapidez que antes, puedo reconocerlos en acción, sentir que son los que me sacan de foco y sobre todo me llevan a cambiar el sentido de mi propósito y el amor de mis acciones. Pero lo más importante, son las prácticas, costumbres, patrones y acciones que me sacan de mi misma, y de mi capacidad de estar en contacto y en armonía con lo que me importa y con lo que le da sentido a lo que hago y con el mundo exterior que me nutre.

Como me dice una de mis maestras, lo importante es tener la capacidad de darse cuenta, porque solo dándote cuenta de dónde estás y cuál es el principio de lo que te está pasando estás en la capacidad de poder iniciar el cambio, de saber qué es eso a lo que no le estás siendo fiel y qué es lo que estás traicionando en tu corazón, qué es eso que no te está dejando estar cómodo o feliz con lo que estás haciendo, y además identificar si esto que estás haciendo te está abriendo o cerrando posibilidades con el exterior, con lo que te importa, con el propósito de lo que estás haciendo.

Hoy pido disculpas a todos los que me están leyendo, a los que me han venido siguiendo, a mi propósito y a mí misma. Con lo que escribo, realmente no quiero perseguir cifras, ni números, ni estadísticas que me digan cuántos entran y salen, ni cuánto tiempo se quedan y cómo hago para que entren más, porque con esas cifras no se puede medir el valor de lo que hago, realmente lo que busco con estas líneas no lo puedo medirlo porque solo cada uno de los que me lee, puede saber si lo que escribo le sirve de algo o no, si le ha tocado el alma y le ha dicho algo nuevo para crecer, cambiar o empezar un camino de transformación, eso es lo que realmente me apasiona, y eso no tiene estadísticas porque el camino de cada uno de ustedes y el mío son únicos.

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