En los últimos quince días he estado preguntando, pensando y hablado sobre lo qué son las relaciones de pareja, tema este que nos inquieta a todos, no solo por las estadísticas que crecen día a día sobre divorcios y ensayos fallidos, sino porque parece que conseguir un buen amor y un compañero que te ame no es el único paso que se necesita dar. Sino que cultivarla y hacerla crecer es tal vez lo que nos llama la atención a todos, por parecer ser, la única forma en la que una pareja dura el tiempo para el que fue constituida.

Un amigo me decía que el mejor cumplido que una mujer le podía hacer era “quiero poder, algún día, lavarte la caja de dientes” y aunque suene poco higiénico el piropo, eso es realmente lo que queremos con nuestras parejas. Crecer y envejecer. Navegar a través del día a día juntos, crecer, evolucionar, madurar, y amar por largo tiempo. Y aunque muchos digan que en el tema de pareja debemos aceptar que algún día se acaban y tienen un tiempo, la mayoría queremos tener una pareja para “lavarnos las cajas de dientes, mutuamente” con un par de pequeños calificativos, a mi juicio importantes para el largo camino : bienestar y paz.

Amar a quien elegimos como pareja seguramente hace la primera parte. Pero el amor no lo es todo. Conozco parejas, que no tienen la menor duda de que se aman, pero les es muy difícil aguantarse en el día a día, porque realmente en este día a día es que aparecemos con toda nuestra humanidad: cualidades, defectos, sombras, estados de ánimo, saboteadores, emociones retos…. El amor no se duda, el cómo es el que hace difícil la misión, el cómo es la gran aventura, el cómo es el que nos cuesta trabajo y sin duda alguna, a veces, puede afectar el amor fuertemente. Así que vale la pena hacerse una pregunta crucial, antes de pasar a los cuatro pilares:

Qué es una pareja? Para mi esta es parte de la clave de lograr años juntos, y es que cuando decimos pareja hay que entender que somos pares, no iguales sino pares, estar a la par. Es decir yo valgo tanto como tú y viceversa, lo mío vale tanto como lo tuyo, lo mío es tan importante como lo tuyo. Cuidamos lo tuyo tanto como lo mío. Porque esto incluye el respeto, el cuidado, los intereses comunes, y sobre todo un futuro compartido.

Cuando entendemos que yo soy yo, y tú eres tú, y respetamos nuestras diferencias y somos felices en ellas porque las tenemos y nos complementan, podemos entender que al estar juntos hay un tercer individuo: La pareja, el nosotros. Y mi recomendación para saber que existe es que le pongan un nombre: familia, los García, la tribu, nuestro clan, como quieran llamarlo, porque es importante que sepan que hay un tercer sistema que necesita a veces estar por encima del bien de los deseos de los dos individuos que lo conforman.

Este tercer individuo también tiene una forma de ser, una forma de estar, unos intereses, unos procesos, y unas formas de comportamiento y sobre todo estos cuatro pilares que son parte de la estabilidad de esta mesa o casa que quieren construir para el futuro. Ninguno de los cuatro es más importante que el otro, ni si hay tres las cosas van a estar bien. Se necesita trabajar y cultivar los cuatro para que haya una base sólida sobre la cual poder navegar:

1. La comunicación: todas las personas que vean que llevan muchos años de casados, les van a decir que la comunicación es la clave. Y como siempre no tenemos instrucciones. Comunicar es mucho más que decir y escuchar, o decirse cosas, informar situaciones, compartir lo que les paso en el día. La comunicación implica poder abrir conversaciones en las que los dos expresen y escuchen con oídos y corazón lo que el otro está manifestando lingüística, física y emocionalmente, inclusive lo que no está diciendo, o lo que está callando, porque muchas veces callamos porque nos da miedo herir o lo que piensen de nosotros si expresamos lo que sentimos. Abrir el corazón al otro con lo que tenemos en nuestras conversaciones internas, no es fácil, pero si lo logramos un espacio amoroso y tranquilo para conversar, de cualquier tema, tendremos el primer pilar ganado.

Sobra decir que la forma de nuestra relación estará dada por lo que somos y lo que no somos capaces de conversar, y sobre todo por el espacio que le abrimos a nuestra pareja para que exprese libremente lo que pasa. Es cuestión de tener el espacio para los dos, la receptividad hacia el otro, la recurrencia en las conversaciones y en la capacidad de sostener conversaciones fáciles, pero sobre todo difíciles sin que la pareja colapse. No se les olvide que todo lo que decimos y exigimos a nuestra pareja, ella o él tiene derecho a decirlo y exigirlo de vuelta.

2. El afecto: o más que el afecto es el campo emocional que la pareja comparte y el campo emocional en el que las dos personas de este grupo viven. Las emociones que son capaces de permitirse en pareja, las diversidades del amor que se expresan (http://www.beartemis.com/2012/08/receta-para-encontrar-el-amor/), inclusive como es el manejos de la rabia, el miedo, los celos, la paz, la tranquilidad, la angustia entre otras.
Les recuerdo que de la diversidad de emociones que tenga nuestra pareja, dirán nuestro rango de acciones y experiencias, la emocionalidad no puede ser plana porque al igual que los seres humanos, las relaciones están llenas de emociones, diferentes. Por ejemplo esas parejas que viven solo en la felicidad y el amor, están aseguradas para que en la primera pelea terminen en una separación segura, porque no conocían la rabia, el resentimiento, o el dolor y por supuesto al no conocerlos no supieron como actuar y como manejar el momento.

Vale también mirar cómo funcionan los espacios de manipulación a través del amor, las famosas pruebas de amor, si el amor está encadenado o es libre, si hay maltratos tácitos o explícitos.

Es importante entender que las emociones son parte esencial de las conversaciones y de lo que logremos en ellas.

3. El sexo: al igual que las expresiones lingüísticas (la comunicación) y emocionales (el afecto), el plano de expresión corporal (el cuerpo) no se puede dejar a un lado. El reconocimiento corporal, el entendimiento, la satisfacción y el compartir la energía del cuerpo hacen que la pareja termine de expresar y abrir el campo de coherencia completo sobre la felicidad, el bienestar y la paz del amor.

Los seres humanos como espíritus, vivimos experiencias corporales. Sabemos que no todo pasa por el lenguaje, sabemos que hay situaciones, expresiones, afectos que no podemos expresar con palabras sino que necesitamos vivirlo para poder sentirlo. Esto es el sexo, es esta capacidad que las parejas tienen de compartirse corporalmente, con todo lo que son, con su espíritu. El sexo es una forma de comunicación, de convivencia, de emocionalidad y de entendimiento que no se expresa igual con ninguna palabra.

El disfrute del cuerpo y la aceptación de la otra persona a través de la sexualidad dan vínculos que no tenemos solo con las conversaciones y el afecto. Aquellas parejas que dejan de lado la comunicación corporal, (porque eso es el sexo) no solo no están comunicándose bien, sino que de hecho están dejando de comunicarse, conocerse, aprenderse y aprender en pareja expresiones espirituales que solo pueden encontrarse desde aquí.

4. Los proyectos: este último pilar, pero no menos o más importante que los otros tres, implica lo que la pareja está dispuesta a compartir y como se quiere proyectar hacia el futuro. Cuál es ese futuro que le dará sentido al haber estado juntos, cuál es el propósito de estar juntos, cuáles los legados o las edificaciones que dejaremos como expresión del tiempo que estuvimos juntos. Tener proyectos implica que queremos tener un futuro juntos, a mediano, corto y largo plazo. Es la expresión de que estamos dispuestos a construir en el tiempo.

No importa como los llamemos, los proyectos son las edificaciones del futuro: familia, hijos, hogar, empresa, comunidad, legados.

Construir un proyecto en pareja es la expresión pública de que ese nosotros que declaramos, existe, vive, actúa, respira y tiene reflejo y ejemplo en la sociedad. La pareja no es solo para nosotros sino que construye también para la sociedad.

Quien me enseñó este modelo de pareja, me pintó estos pilares como las patas de una mesa sólida, que es capaz de sostener y resistir legiones. Desde estos cuatro pilares las parejas con capaces de conversar sobre educación, dinero, amigos, viajes y todos los temas que nos componen el diario vivir. Es importante recalcar que los cuatro pilares deben estar funcionando, interactúan entre ellos y son un aprendizaje constante, en el cual no somos perfectos, pero podemos conseguir esas instrucciones que tanto nos faltan.

Desde que me enseñaron el modelo ha tenido sentido para mí, lo analicé frente a mis relaciones de pareja fallidas y entendí por que habían fallado. Hoy lo estoy aplicando con mi pareja actual, y trate de seguirlo, porque antes que ser un modelo aplicable respeta el planteamiento que he hecho siempre en Be Artemis y es que los seres humanos y los sistemas de los que somos parte, necesitamos la dimensión mental, la emocional, la corporal y la espiritual trabajando al unísono, y sin embargo, estoy dispuesta a aprender lo las versiones que ustedes hayan aplicado exitosamente y a tener en cuenta otros pilares y otras formas de llegar con mi pareja, a la famosa “lavada de la caja de dientes”.

Tagged with →  
Share →