De muchas maneras y a muchos maestros les he oído hablar del poder de la mente,  de cómo nuestra mente tiene la capacidad de crear el presente y el futuro de nuestras vidas, a través de nuestros pensamientos, y de cómo esos pensamientos los volvemos palabras y esas palabras las convertimos en emociones,  acciones y realidad.

En efecto así pasa.  Las palabras que digo, la manera como hablo y sobre todo los pensamientos de donde vienen esas palabras, crean mi realidad, no solo en los casos de los buenos pensamientos sino también en el caso de los pensamientos basura.    Pensamientos que, en nuestros días, gracias a la contaminació emocional, la agresividad, las guerras, la saturación de falta de fe, la desconfianza,  la viveza, la desesperanza y tantas malas noticias que vemos en nuestros escenarios más cercanos (por no hablar de las noticias)  es muy fácil de tener.  Yo podría decir que en algún momento de mi vida de 10 pensamientos que tenía 9 eran pensamientos basura.  Simplemente el hecho de sentirnos víctimas de un futuro sobre el que creemos no tenemos acción nos puede hacer tener malos pensamientos o algo peor.

¿Qué son los pensamientos basura? : son aquellas creencias, ideas, frases, emociones de incapacidad, reflexiones agresivas sobre nosotros mismos, exigencias desmedidas, palabras fuertes , dichos y cuestionamientos que ponen en duda nuestras capacidades, que son hirientes hacia nosotros mismos, que aseguran un futuro negro, que nos sabotean, que creen que solo cosas malas nos van a pasar.   Son todos esos pensamientos que nacen en el miedo, en el desconocimiento de la realidad  y en la falta de ver oportunidades.  Son todos esos pensamientos negativos que en lugar de ayudarnos nos dañan y nos llenan de dolor y angustia.

¿Por qué existen? Porque dejamos que existan.  Porque tenemos mil frases con las que podemos asegurar que va a pasar algo que nos dé un resultado negativo y no un resultado positivo.  Porque x o y resultado es lo de “siempre”  o es la costumbre.   Porque nos es más fácil creer que algo “malo va a pasar”, porque estamos llenos de expectativas. Porque así son las cosas.   Porque nuestro pensamiento de víctimas no nos deja creer que nos puede pasar algo especial y diferente, porque no creemos que seamos capaces de crear algo superior o diferente para nosotros mismos,  tal vez creemos estar condenados.  No sé,  realmente porque pasa esto, pero sé que nos pasa y sé también que nos pasa cuando no creemos ser capaces de crear un futuro diferente.  Pareciera que en aquella metodología de ver todas las posibilidades sobre los escenarios dela vida,  pudiéramos considerar con mayor facilidad las negativas.

Tengo una maestra increíble que les dice “pensamientos cagativos” y así son porque en efecto en lugar de darnos fuerza y valentía,  nos cagan.   Nos cagan nuestras relaciones con nosotros mismos y con los otros,  nos cagan la fe y la esperanza, las fuerzas, las ganas y sobre todo los planes y los proyectos. Nos inhabilita a buscar más allá.  Nos minan y nos enferman.

Cada pensamiento basura o cagativo es como una mina antipersonal que nos ponemos a nosotros mismos.  Y las ponemos en nuestros cuerpos, en los cuatro cuerpos: físico, emocional, mental y espiritual.   Cada pensamiento negativo llena nuestros cuerpos de basura,  basura que podrás estar revisando constantemente en el dolor de tu cuello, en la tensión de tus músculos, en la gastritis de tu estómago, en las ulceras,  en las infecciones renales, en los dolores de cabeza y en las articulaciones y columnas dolorosas.   Y también en la angustia con la que comes, o te comes la uñas, o te muerdes los labios.

¿Por qué aprendimos a tener pensamientos negativos  de lo que nos va a pasar en el futuro o de nosotros mismos? no lo sé, hay miles de teorías, cada una te puede dar respuesta,  puedes hacer horas de terapia para poder entender, pero lo que importa no es entender sino tomar la decisión consciente de que estas teniendo un pensamiento basura y que puedes sacarlo de ti.

Es importante recordar que una parte fundamental de las emociones se genera en los pensamientos e interpretaciones que hacemos de las situaciones que nos pasan.  Cada emoción que tienes se deriva en unas acciones y un reflejo en el cuerpo.  Somos todo coherencia, así que si mi pensamiento dice que algo “malo” va a pasar, mi emoción y mi cuerpo serán las de una persona que sabe que algo “malo” va a pasar y nuestro espíritu se sentirá limitado.

¿Cómo limpiarte de eso pensamientos cagativos?

Sacándolos al exterior, sacándolos fuera y haciéndolos consciente.  Estos pensamientos también son automáticos, son suposiciones, nuestro cerebro los trae porque es lo que conoce, pero podemos decirle qué otras cosas podemos hacer.

Para barrer pensamientos basura:

  1. Sácalos de tu mente, expúlsalos, vacía tu mente y ponlos en un papel.  Yo personalmente tengo algo a lo que le llamo lista de pensamientos basura.  Y es una terapia que me hago cada vez que estoy bloqueada, que siento que no puedo, o que veo que mi cabeza está a mil por pensamientos desbordados.
  2. Revisa si son suposiciones o si tienes pruebas de que lo que está pasando es real: Al frente de cada pensamiento basura, pon una razón por la que esto es seguro que pase.  Es decir tienes afirmaciones, y hechos verificables de que así será.  Si no tienes hechos reales, son suposiciones.
  3. Al frente de cada pensamiento basura, pon un pensamiento positivo, pon una respuesta positiva a eso negativo que estas pensando,  para que sientas que también puedes suponer cosas positivas y vayas teniendo una práctica diferente a los pensamientos negativos.
  4. Si son suposiciones tienes dos cosas por hacer: 1. Preguntar para tener la información correcta: Preguntar a una fuente confiable que te ayudará a tener información veraz y no ideas de lo que pasa.  2. Esperar a que haya hechos concretos, no te anticipes.
  5. Revisa que cosas podrías hacer y no has hecho.  Por mas locas que sean, aunque te de miedo.  Que conversaciones no has abierto, que no has pedido que podrías pedir.  Atrévete a hacer cosas que no hayas hecho.  Mueve tus fichas.  Crea posibilidades.
  6. Pregúntale a otras personas qué harían en el mismo caso, mira que posibilidades te dan, que no hayas contemplado.
  7. Acepta que hay situaciones que no puedes controlar y que están fuera del alcance de tus manos, pero asegúrate de tomar acciones y hacer tu parte,  y dejar que la vida reaccione ante tus actos positivos, y no ante tus pensamientos negativos.

No esperes a que las cosas pase, actúa.  Cambiar el presente está en tus actos, no en tus pensamientos.  Si tus pensamientos te dicen que no puedes, muéstrales con acciones y decisiones que las cosas pueden suceder de otra manera.

Nada es lo que parece ser.  Las cosas tienen la forma que les das con tus acciones.

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