Este increíblemente y cierto video casi que ni siquiera necesita palabras de reflexión o de presentación.   Es un video que explica algo llamado los patrones de comportamiento humano.

Tal vez nos perece hermoso que nuestros hijos tengan las mismas costumbres o gesticulaciones o gustos que nosotros, pero esta es solo una pequeña muestra de lo que nuestros hijos guardan de nosotros.

Me acuerdo de alguien diciendo que su hijo repite todo lo que oye “como un lorito” y en la cabeza de su hijo no hay razones para no hacerlo, él solo está siguiendo los patrones que su referente más CONFIABLE y seguro está teniendo: Su papá/su mamá.

Pero lo más curioso no es eso, lo más curioso es que esas mismas costumbres que nuestros hijos repiten y que nosotros creemos que son nuestras, no son nuestras, las hemos aprendido de nuestros padres, ellos de nuestros abuelos, ellos de los tatarabuelos y así hasta que lleguemos al hombre de cromañón.  Y no estoy mintiendo, por ejemplo nuestro miedo a no ser aceptados por nuestro grupo social, viene de las cavernas, aquellos cavernícolas que no eran aceptados por la manada, los dejaban fuera de la cueva y eran devorados por algún animal salvaje.  Eso con el tiempo se convirtió en miedo a no ser aceptados y entendido como la identidad cultural.

Este continuar con las costumbres de nuestros referentes y perpetuarlas en el tiempo, lo llamo “genética histórica” que ya está tan marcado en nosotros que es como un código adherido a nuestra piel, vive en nuestro comportamiento y en nuestra sangre.

Ahora como todo en la vida, tiene sus cosas buenas y cosas malas: parte de lo bueno es que esta cascada generacional de prácticas es lo que enmarca y determina nuestras costumbres, familias y culturas.  Lo malo es que esta cascada generacional de prácticas es lo que enmarca y determina nuestras costumbres, familias y culturas.  Leíste bien, no está repetido.  Esta cascada de acciones que viene desde tus más antiguos ancestros es parte de tu vida, tu familia, tus costumbres, tu familia y estás “condenado a repetirla” una y otra vez, y estas destinado a enseñársela a tus hijos para que ellos se la enseñen a sus hijos.  Eso dicho que dice “de tal palo tal astilla” es cierto.  A menos que abras tus ojos, tomes conciencia y saques de la transparencia esas costumbres o patrones que están marcados en tu “genética histórica”.

¿Se pueden reconocer? claro que sí, hay algunos muy claros y fáciles de reconocer y son aquellos que vemos a simple vista todos días, inclusive hay muchos de los que estamos orgullos porque son marcas de comportamiento de nuestras familias.  Y hay otros que no vemos tan claros, porque están arraigados en nosotros y como cualquier hábito se han incorporado en nuestro cerebro sin darnos cuenta, y son esos precisamente los que necesitamos mirar con filigrana porque son esos los que seguramente no nos tienen tan contentos, bloqueados, y repitiendo las mismas anécdotas una y otra vez.  Como esas personas que siempre tienen malas relaciones, o que siempre las despiden del trabajo y no saben por qué, o que siempre las están maltratando, o que son esclavas del trabajo y no saben el porqué aun cuando luchan por salir a descansar.

La otra buena noticia es que al ser estos comportamientos, prácticas y acciones, puedes cambiarlas, recomponerlas, rediseñarlas y así salvarte y salvar a tus nuevas generaciones de todas aquellas cosas que no te han gustado por años.

La pregunta lógica sería ¿cómo hacerlo?

1. Identifica la costumbre o esta situación que es muy marcada en tu vida y que nunca sabes por qué te pasa.

2. Revisa cuántas veces te ha pasado, y pregúntate por qué siempre la estas repitiendo (si te ha pasado más de una vez, eso es un patrón de comportamiento, o un patrón de selección, o un patrón de vida).

3. Revisa si alguien más de tu familia presenta las mismas características, si la compartes con tus hermanos, revísala en tus padres.  Si no está en tus hermanos, mira si está en tus papás o en tus tíos, o en tus abuelos y ahí podrás encontrar respuestas.

4. Revisa si este comportamiento tienen algo que ver con alguna historia que te contaron de tus abuelos o de una generación más allá, que sea famosa y que te hayan repetido desde que eras muy chiquito. O que te hayan dicho que es muy importante, o que caracteriza a la  familia y tú sin darte cuenta estás repitiendo.  Conocí a una mujer que había perdido dos embarazos, y cuando empezó a indagar, recordó que de pequeña le habían contado que su abuela había perdido dos embarazos, hasta que tuvo a su mama.  Para ella fue tan importante esta marca familiar, que inconscientemente le dio la orden a su cuerpo de seguir el patrón familiar.

5. Si encuentras la historia familiar, o el personaje del que te la contaron, mira en qué edad te la pudieron haber contado, y como un niño de esa edad pudo haber interpretado esa historia, de manera que a partir de ella asumió un comportamiento.   Ahí cuando te veas como ese niño de 4, 5 , ó 10 años, escuchando la historia tal vez puedas entender el porqué de aquellos comportamientos que marcan tu vida y que no sabías que guardabas en tu memoria histórico.

Lo mejor de este proceso, al que te invito realices, que por demás puede ser doloroso porque hay marcas familiares que tal vez no nos gusten, es que hacerlas conscientes nos permitirá ver que no nos pertenecen, que fueron aprendidas, y que hasta hoy, por una costumbre de infancia o de familia habías repetido casi sin conciencia, pero que hoy, como adulto puedes decidir que hacer:  Si quedarte con ella porque es una marca de familia de la que estas orgulloso o bien si es un patrón que quieres cambiar por tu bien el de tus hijos y de todas las generaciones que vienen.

 

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