Hace un par de años empecé a escribir otro blog que nunca llego a ser publicado, no seguí con él pero tengo ahí algunos documentos, que aún quiero compartir.  Espero haya valido la pena traerlo a Be Artemis.

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¿SI NO HABLO POR MI QUIEN ?

Llevo por lo menos 20 días sin entrar al blog y aunque sea difícil creer, han pasado muchas cosas, he pasado por tantas emociones y estados de conciencia que asusta.

La lista de miedo (http://www.beartemis.com/2012/06/la-lista-del-miedo/) me ha hecho pensar, sentir y medir no solo los miedos sino también las rabias, las tristezas y algunas certezas. Me ha dado dimensiones y nuevas conciencias.

Ya me sentía bien de un dolor de hombro, al que le achaco energéticamente  mi incapacidad de defenderme a mí misma sobre los otros, pero cuando la vida lo dicta hay que volver a encontrarse con el maestro … porque los aprendizajes deben ser probados, como los exámenes en el colegio.   La vida siempre te hace pruebas sobre lo que ya debiste haber aprendido.  El caso es que yo estaba en esos momentos en los que me iban a probar.

Como parte del entendimiento de la cadena de miedos, ese de quedarme sola (había terminado con mi pareja) me estuvo dando duro y lo estuve alimentando con buenos momentos, así que ese miedo tenía las dimensiones del dragón de 10 cabezas… pero cuando empecé a alimentarlo con sus palabras y con sus ganar de irse,  el miedo empezó a desvanecerse y yo a pasar el duelo y a estar más tranquila.  Sobre todo a entender que yo debo hacerme cargo de mí misma y que puedo vivir sin él y sin nadie, finalmente ya lo venía haciendo.

Yo estaba en mi posición de dignidad y dejando con tranquilidad que él se fuera… pero el domingo me lo encontré, yo caminando y él bajando en su bicicleta.

Después de hablar y estar tranquilos tomándonos un café, lo acompañamos a su casa (yo estaba con maría, amiga en común, gracias a él) y allí lo dejamos.  Al otro día nos encontramos en un chat,  le pregunté cómo estaba y después de un par de frases cordiales y de salida, me decidí a hablar de la conversación que tuvimos el día de su cumpleaños… y bueno llegamos al cierre con broche de oro de toda esta cuestión, donde él me dijo “las condiciones son: o se va la niña oscura que llevas en tí y que nos separa o déjame ir…”.   Al oír estas palabras, las cosas cambiaron diametralmente, porque antes yo no estaba muy de acuerdo con la niña mala (mi yo caprichoso) aún cuando la siento mía, pero ahora se volvió la culpable de tenernos separados ??? ella y solo ella??

Lo cierto es que la niña oscura me ha traído problemas, la he combatido, no me gusta mucho su proceder y los líos en que me mete, cada día es menor su ira y su resentimiento y sin embargo sigo siendo YO, sigue siendo una parte de mí.  Es una de las del combo, si es la come mierda de la fiesta, pero es que también hay que entender que le tocó la parte harta del paseo.  Ella tiene un sensor de injusticias, indiferencias, y maltratos y cuando ese sensor se prende sale esa fiera a torcer almas… y lo hace mal,  yo sé que es grosera, exigente, déspota y arrogante, y no le voy a desconocer que es la que me cuida y pone límites.  Que no lo sabe hacer,  SI, acepto, pero que lo hace y alguien tienen que hacerlo, también.  Antes trabajaba en mi contra, es decir cogía a pobre niña interior indefensa y le pegaba unas revolcadas de exigencia violentas, pero ahora, que están las dos en llave y alineadas, se desquita con el que es y esta vez le toco a él.

Entonces esa fue la oferta: si es ella quien nos tiene separados por qué no se va ella?? y la verdad aún no sé si él pensó que yo iba a darle casquillo a la insolente caprichosa, tal cual le he dado siempre,  y esta vez, creo que por primera vez, me di cuenta de que aún cuando ella no haga las cosas bien, defenderla a ella era defenderme a mi misma, que echarla a ella era no validarme a mí misma, que no reconocerla y castigarla era ir quebrándome a pedazos para que pudiera seguir controlando.  No porque ella lo haya hecho bien, no, sino porque si la saco a ella hoy, mañana me toca sacar a otra, y luego a otra.

Validar a mi niña caprichosa fue: Entender que no soy un ser iluminado y que no todo lo hago bien.   Que cometo mis errores y aún así, puedo ser validada, que puedo tener un mal día, y que alguien me puede preguntar qué me pasa y por qué estoy así en lugar de juzgarme como si no tuvieran ningún error.

Reconocer que ella aprendió desde pequeña a ser rebelde, furiosa y respondona con aquellos que la ignoran, era importante para mí, me estaba cuidando.  Y yo sé que yo me hago ver como sea,  a las buenas o a las malas. Y eso no me gusta mucho, pero hoy entiendo que es por sentirme ignorada, apartada… me defiendo del rechazo, o la falta de importancia para los que me importan, práctica aprendida desde los 6 años.     La consigna es si no te importo … te voy a importar… que idiotez, me hace más daño a mí porque la terquedad tiene un precio alto.

Validar lo que le importa a esa niña caprichosa y entender porque hace lo que hace fue un regalo.   Y ahora entiendo lo que mamá decía, dales la misma importancia que te dan a tí. Así que defenderme a mi niña caprichosa es quitarme un encantamiento.  Entiendo lo que es fluir y querer fácil. Quien me haga esforzarme por su querer, quien no me vea y quien no me corresponda ya no será más un reto.

Y ahora más que nunca, si la condición para estar con alguien es renunciar a una parte de mí, aún cuando sea una parte odiosa y harta, no estaré con esa persona.  Hoy hablo por mí, hoy me escojo a mí, y escojo que me respeten, que si estoy caprichosa, hablen con esa voz y le pregunten qué pasó, que la validen y la vean,  y que con cariño me digan que está equivocada, pero si tengo que elegir entre alguien más y yo… Hoy y siempre escojo: “YO“.

Esta escena de la vida me ha hecho aprender:

-       Que mi caprichosa tiene un origen familiar con mi padre, viejo,  viejo, viejo, y a hoy sanado.  Era lo que yo había entendido y no la realidad.

-       Que ella vive en un resentimiento que me hace daño.

-       Que es mi lado oscuro, aún, mucho menos que antes, pero lo sigue siendo.

-       Que aunque no hace las cosas bien, me da alertas que debo escuchar mejor.  Es decir le debo pedir que ella oiga la alerta y me deje responder a mí.

-       Que se activa mas fuerte con los que me importan.

-       Que si la manejo a ella, habré entendido la dignidad tranquila y no furiosa.

-       Que debo validar todos mis personajes internos y entender por qué existen antes de juzgarlas.

-       Que el dolor de mi hombro si ha sido siempre el poner a otros por encima mío, darle más importancia a su ausencia que a mi presencia.

-       Que amar mis personajes internos es vital, respetarlas y hacerlas respetar.  Cada una de ellas forman parte de mí y la suma de ellas es mi todo.

-       Que aunque yo tenga defectos nadie debe juzgarme y alejarme por ellos.  Si alguien me juzga y me aleja es suficiente razón para alejarme de esa persona, tal vez no solo por dignidad sino porque lo oscuro viene en el mismo combo de lo luminoso.

-       Que hay que seguir trabajando en la luz de esa pequeña caprichosa,  que ahora sabiendo de donde viene, será un poco más fácil poder decirle que lo único que importa somos nosotras por encima de quien sea.

-       Que yo solo voy a cambiar cuando yo quiera, no porque me lo EXIGEN.  Y que no me cambio a mí por él ni por nadie.

Que a partir de hoy hablo por mí, hoy abogo por mí, me defiendo a mí.  Si la condición soy yo, o uno de mis carácteres,  es decir que una de mis partes se vaya, No hay condición ¡¡¡.

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