Cuando una persona inicia un proceso de cambio es muy probable que caiga o que tenga dudas de lo que está haciendo en los primeros días, cambiar hábitos o crear unos nuevos no es tan fácil como dicen aquellos que recomiendan los famosos 21 días: ellos dicen que si quieres desarrollar un nuevo hábito solo tienes que hacerlo durante 21 días seguidos y el hábito se instaurará en ti.  Por experiencia propia y por lo que he visto en muchas personas y coachees, puedo decir que no bastan los 21 días de estar repitiendo acciones para que estas se incorporen.  Se necesita mucho más que eso.

La teoría de los 21 días fue escrita por el norteamericano, psicólogo de  Harvard William James (1842-1910).  El explicaba que si nuestro cuerpo realiza una actividad durante 21 días, se generan unas reacciones químicas en él que hacen que este hábito quede instaurado en nuestro cerebro.   Esto es cierto para quienes quieren crear hábitos corporales como los que aprenden los niños, o las personas que están en recuperación de un accidente: hábitos mecánicos como comer, caminar, hablar.  Para formar esos hábitos bastan los 21 días.  Pero para poder aplicar esta misma teoría a un cambio estructural, emocional o psicológico en un ser humano necesitamos mucho más que  repetir una acción.

Solo hay que pensar que si los 21 días para cambiar un hábito o instaurar uno nuevo fuera tan fácil como hacerlo durante 21 días, todos los que hemos tratado de ir al gimnasio, dejar de fumar, no comernos el postre del almuerzo o dejar una adicción, habríamos tenido éxito.  Conozco gente que ha dejado de fumar por más de 6 meses, y de pronto vuelven a su hábito, sin entender por qué, y de la misma manera he visto gente que apaga su último cigarrillo y no vuelve a fumar jamás.  Así que si los 21  días fueran suficientes, habría más de un adicto regenerado.

¿Qué son  los hábitos y cómo funcionan?

Para poder entender con mayor profundidad este tema es necesario entender qué es un hábito, para poder entenderlo de manera sencilla, un hábito es un ciclo de acciones en serie que son gatilladas por un factor x, al que respondemos con una rutina de acciones, que al final van en búsqueda de un premio.  Y esto puede ser físico, emocional, mental y espiritual.

Daré un ejemplo: cada vez que me estoy tomando una copa de vino con unos amigos (gatillo) me dan ganas de fumarme un cigarrillo (rutina) para sentir que formo parte de un grupo con el cual me identifico (premio) y eso me hace sentir aprobada.      Si esto pasa con mayor frecuencia y me gusta esta sensación de aceptación que tengo en este grupo, mi cuerpo generará algo que se llama un “deseo” porque esta situación se presente, lo desearé tanto que lo querré repetir muchas veces hasta  convertirse en hábito.  Al hacerse hábito se vuelve un comportamiento transparente y mi cerebro lo guarda en una pequeña glándula que se llama la glándula basal.

¿Por qué lo guarda? para no tener que estar tomando decisiones todo el tiempo y poder desocupar nuestro cerebro de procesos de decisión y así poder utilizar nuestra capacidad en lo que necesita de nuestra atención.

Este es el verdadero problema con los hábitos, que los hemos convertido en algo tan transparente que veces no sabemos que los estamos haciendo, o por que decidimos hacerlos.  Ya es parte de nuestra vida como comer, lavarnos los dientes.  Y si el deseo que tenemos por este hábito es muy grande,  se nos convierte en una adicción.

Esta es la razón por la que no bastan 21 días.  Nuestros hábitos recorren todos nuestros cuerpos: están en lo físico, en lo emocional, en lo mental y se cuelan en lo espiritual, aun cuando nuestro espíritu nos enviará siempre señales de que el hábito no ayuda a nuestro bienestar, pero a veces permite que este hábito exista, porque necesitamos aprender algo de esta vivencia.   Pero nuestro cuerpo y nuestra química y nuestra glándula basal no saben si esto es bueno o malo, solo saben que se cumple la regla del hábito (gatillo-rutina-premio-deseo) y lo guarda.  Por eso pueden ser creados pero no pueden ser olvidados, siempre estarán ahí, la buena noticia es que se pueden cambiar.

Como CREYENDO.  Y esto puede ser en sentido religioso, espiritual, cerebral, emocional… como quieras y desde donde quieras hacerlo.  Lo importante para cambiar un hábito es CREER.  Vivir con la convicción en mi de que puedo hacerlo y uniendo esto a un plan.   Es decir equilibrando mi cuerpo mental (consciencia) mi cuerpo emocional (convicción, confianza) y mi cuerpo (la práctical) en la misma dirección.   Para cambiar necesitas CREER + EJECUTAR UN PLAN.

¿Cómo funciona esto de cambiar?

Aquí hablo de cambiar, porque crear el hábito es bastante más fácil, solo necesitas crearle el ciclo que mencioné anteriormente (gatillo-rutina-premio-deseo) y ponerle un propósito o una intensión. Si quieres llamarlo así un objetivo o un reto, algo que tenga sentido.   Si lo tienes así, los 21 días son suficientes, si no tiene propósito, no lo vas a lograr ni en 21 ni en 200.

Ahora para cambiar un hábito este es mi método de cambio express.  Que de express no tiene nada en la ejecución, que es la parte que te toca a ti, sino en la explicación, que es la parte que hago yo (si necesitas más claridad, solo pregunta y te puedo explicar más profundo).

  1. Encuentra el hábito que quieres cambia: como te dije son transparentes, los hacemos sin darnos cuenta.  Sin embargo una manera de darnos cuenta que queremos cambiar es porque nos fastidia a nosotros mismos o puede ser que nos fastidie de alguien más.
  2. Preguntante para qué lo quieres cambiar, no basta con que no te guste algo de ti para cambiarlo,  necesitas una razón que sea válida para ti mismo, no porque alguien te lo haya pedido o porque creas que te “toque”, así el cambio no es sostenible.  Estas serán las razones del cambio.  Incluye aquí, porque este cambio es importante para ti.  Por qué te importa cambiar este hábito.  (conciencia con el cuerpo mental).
  3. Ahora identifica que es lo que gatilla este hábito.  Siguiendo con mi ejemplo, lo que gatilla mi hábito de fumar cuando estoy tomando, es las ganas de socializar.  Culturalmente la mejor manera de verme con mis amigos es reunirnos a tomarnos un trago y ahí viene el hábito completo.
  4. Luego prueba diferentes premios: puedo revisar si siento la misma felicidad cuando estoy con ellos y no fumo? Pasa lo mismo si estoy tomando con amigos que no fuman? Siento la misma aceptación si tomos te en lugar de vino?,  pasa lo mismo cuando solo hablo por teléfono o envío un mensaje de texto?, si con  ninguna de estas posibilidades siento aceptación, mi premio no está en la compañía de mis amigos, sino en el trago o en el cigarrillo.   Probar los premios, es una manera de hacerte consiente del  hábito y de todo el ciclo, eso lo saca de la transparencia y te permite tomar cartas en el asunto ya que no está en el  inconsciente sino en tu presente. Solo necesitas jugar contigo mismo.  (consciencia con el cuerpo emocional)
  5. Ahora que sabes cuál es el premio que deseas y que es lo que estás buscando, identifica como funciona ese gatillo.  Y esto es más fácil que el punto anterior.  Cada vez que tengas esta situación escribe cinco frases alrededor de la situación: con que amigos estoy, de que estamos hablando, que me pasa justo antes de pedir el cigarrillo, y si es con la primera copa o si tal vez es con la segunda.   Esto trae más conciencia sobre el hábito, pero así podrás entender que es realmente lo que lo gatilla, haciendo esto yo por ejemplo entendí que me pasaba con ciertas amigas y cuando hablábamos temas trascendentales. (consciencia con el cuerpo físico)

Los pasos cuatro y cinco lo que hacen es tratar de devolver el hábito a la conciencia, para que así puedas hacerte cargo del plan que quieres seguir para cambiarlo.  Recuerda que nunca podrás borrar el hábito, pero si puedes cambiar las rutinas que hay en la mitad del ciclo, entender lo que te gatilla y buscar formas de bienestar para satisfacer tus necesidades de premios.

Para el plan cuatro pasos simples:

  1. Escríbelo, es importante. Así sea en una servilleta.  Y define comienzos de pasos pequeños, así te quitarás el miedo a fallar.  En estos casos menos es más, y “eso tan poquito”… si eso tan poquito sirve.  Es mejor un paso chiquito que no hacer nada por miedo a no lograrlo.  Fuera el miedo y los saboteadores.  (cuerpo mental)
  2. Enséñale al cuerpo la nueva rutina, diséñala.  Ej.  Cuando estas tomándote el vino, y alguien saca un cigarrillo, levántate y ve al baño, o habla con alguien diferente, o muerde un pitillo.  Recuerda que tu cuerpo tiene un hábito que lo hace transparente y necesitas enseñarle conscientemente que puede hacer otra cosa y llegar al mismo premio.  Hazlo con compasión y cariño, estas aprendiendo, si te regañas o exiges, tú mismo estarás saboteando las posibilidades de cambio (cuerpo emocional)
  3. Arranca el plan: define el día en que empiezas y declara que ese día empieza el cambio.  Enfócate en un solo cambio o un solo hábito.  Establece una medida de tiempo, para revisar si lo estas logrando, celebra los pequeños logros (cada salida sin fumar, es un logro celébralo.  Cada cigarrillo que no aceptes, celébralo es un logro).  Y si fallaste, no te regañes o te juzgues, estás aprendiendo,  solo revisa que pasó. Revisar si hubo condiciones diferentes a las que hay normalmente y las tendrás en cuenta en la próxima.  (cuerpo físico)
  4. Aprende de ti en cada intento. (cuerpo espiritual)

Cada uno de estos pasos y del proceso de conciencia necesitas hacerlo con la convicción de que lo vas a lograr, creyendo que esto es importante para ti y cambiará algo importante en tu vida que generará bienestar.

Permitirse el cambio es pieza clave en este asunto, si no te permites dar el primer paso, sin importar lo que pase, te quedarás en “seguir deseando el cambio” y esto mi querido amigo también es hábito.

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2 Responses to ¿Se necesitan 21 días para cambiar un hábito? tal vez menos…

  1. Marta Lucía Buraye says:

    De acuerdo 21 dias no son suficiente. Especialmente para las cosas que tenemos profundamente Arraigadas. Me sorprende como tengo la facilidad para volver a mis antiguos hàbitos a pesar de romperlos continuamente!

    • Be Artemis says:

      Segun estudios científicos hechos, mientras no seas consciente de ellos, te estarpan acechando siempre, porqu euna vez entran a la grandula pienal no se borran nunca. hay que estarlos trabajando. Por eso los procesos de aprendizaje necesitan tiempo, de análisis, consciencia y sostenibilidad.

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