Más de trescientos años atrás, el ejército birmano planea un ataque para invadir Tailandia. En ese momento, el país era conocido como Siam. Los monjes siameses estaban en posesión de la estatua de Buda más sorprendente.

Los monjes estaban decididos a proteger el santuario que significaba mucho para ellos. A pesar de que no tenía precio para ellos por razones que trascienden el dinero, sino que sabía que los birmanos no se detendría ante nada para robar la estatua debido a su gran valor monetario. Cubrieron el Buda de Oro con 12 centímetros de arcilla a sabiendas de que los guerreros la ignorarían. Lamentablemente, los monjes fueron asesinados en la invasión y el secreto del Buda de Oro permaneció oculto durante dos siglos. El propio Buda sin embargo, se mantuvo a salvo.Película Finding Joe www.findingjoe.com de P. Solomon

Después de mucho tiempo nuevos monjes llegaron al monasterio nuevamente.  Un día uno de ellos, decidió limpiar la estatua del buda y sin querer dejo caer uno de los pedazos de arcilla, al acercarse a ver cómo podía arreglar la estatua, se dio cuenta que debajo de esa cobertura de arcilla estaba un Buda de oro.  Corriendo fue a buscar a los demás monjes quienes le ayudaron a quitar toda la cobertura de arcilla, hasta que pudieron ver que esta estatua de más de tres metro de alto, era un buda de oro macizo.

Ahora el Buda de Oro reside en el templo de Bangkok, Tailandia. Cada año, millones de personas acuden allí para ver esta magnífica obra de arte y para adorar sus pies.

Reflexión:

Por largo tiempo esta historia ha estado relacionada con aquel ser grande y valioso que tenemos en nuestro interior, cubierto por filtros comunes, y corazas de protección para que los otros no nos hagan daño.

Y realmente cuando la usamos, no nos pueden hacer daño, porque no dejamos que nada entre.  Pero como siempre he dicho, puede que a esta coraza protectora no entre nada a hacernos daño, pero tampoco puede salir nada.  Así es que  esta coraza se encarga también de privar al mundo de nuestra belleza interior y privarnos a nosotros mismos de la maravilla de salir a ser quienes somos, a lucir lo que valemos y a aprender.

Seguramente nuestra coraza nos permite ser políticamente correctos, y aceptados dentro de grupos reconocidos socialmente, nuestro comportamiento estará bajo las “costumbres”, y  pasaremos desapercibidos, y estaremos tranquilos de que nadie nos toque,  hasta el punto que tampoco sabremos que hay más allá para nosotros.

Para mi ese es el dilema, no tanto que no puedan entrar a hacerme daño, sino que estando ahí encerrada,  no puedo salir, no me permito ser y hacer una vida propia y expresar lo que soy.  Finalmente estando ahí dentro viviré ciega y presa, sin poder tomar un mundo lleno de posibilidades que me hagan brillar.

 

 

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Foto de la película “Finding Joe”.   de P. Solomon www.findingjoethemovie.com

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