Luego de un domingo maravilloso con mi esposo y unos amigos, decidimos cerrar el día, viendo el atardecer, no acostumbro hacerlo todos los días, pero cuando lo hago siempre me siento asombrada o inspirada frente a lo que muchos llamarían un gran espectáculo.

Después de correr como 30 minutos para llegar a un lugar desde donde se pudiera ver claramente en la playa, logramos este sitio y ver los últimos colores.

Estando ahí parada me quede mirando de una manera en la que no había mirado antes un atardecer, era la noche de San Juan y quería dar gracias porque este atardecer era el cierre de un gran día.  Estando ahí empecé a agradecer por el espectáculo, y entendí que ese atardecer era “una creación” increíble de este universo perfecto.  Y estando ahí dije: este atardecer es “una creación perfecta”, una creación tan hermosa como muchas de las que presencio en el universo a diario y que me llenan de asombro y emoción…   Creaciones perfectas…. y estando parada ahí, teniendo este pensamiento de que todo es una creación de un universo perfecto me vi a mí, como una parte de ese universo,  no como el ser humano, sino como otra creación más que forma parte de este universo lleno de creaciones perfectas, y pensé? si yo soy parte de este universo de creaciones perfectas, seré yo también una creación perfecta? no yo Maribell, sino yo como animal de una especie,  como organismo parte de un todo maravilloso, y algo en mi interior me dijo que si, que como creaciones de este universo increíble, somos creaciones perfectas, sin importar si soy blanca, negra, mujer, latina o china, presidente o mendiga, soy una creación perfecta.  Y que además soy una parte de esta creación inmensa, más grande que yo misma, y que es perfecta.

Estando ahí parada, mirando, tuve por primera vez la revelación de ser UN ser perfecto, que forma parte de TODO un universo perfecto.

Y con esta emoción de inmensidad, lloré .

 

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