Tú naciste para ti y eres tu primer y único encargo.  Naciste para cuidar de ti.  Vive como quieras pero toca la plenitud de la felicidad con cada decisión, cuidando de ti en cada instante.

Algún día le dije esta frase a una persona, y se quedo atónita pensando en lo egoístas que eran mis palabras.  Cuando me lo dijo, pude entender, que el cuidar de otros y darnos constantemente, inclusive estas ganas locas que tenemos de complacer, han sido aprendidas y “enseñadas” a nuestro espíritu desde pequeños.

Así que procedí a explicar, con el pensamiento que aquí dejo.

Cuidar de mi mismo, implica ser responsable de mi bienestar, equilibrio, salud, amor propio y poder interior.  Cuando no estoy atenta a sentirme bien, y sentirme equilibrada y poderosa, por complacer a otros o solo cuidar de los otros antes que  a mí, o dar sin recibir, estoy tan drenada en mi energía y amor propio, que no me siento bien, me siento decaída y tal vez sin fuerzas para seguir.  Si estoy así: quien cuidará de esos otros?.

Por eso si cuido de mí, y estoy bien, y me siento poderosa, equilibrada y en armonía, puedo dar, porque solo puedo dar de lo que tengo adentro.  Si estoy bien, y llena de amor por mí, puedo dar amor a otros, si he cuidado de mi tengo fuerza para cuidar a otros, si tengo poder puedo empoderar a otros.  Si estoy llena podre dar y así desocupar para recibir.

Por eso, si mi necesidad es dar a otros y cuidar de otros, debo empezar por cuidar de mí a darme a mí, y si soy capaz de hacerlo, por añadidura cuidaré de otros y estaré tranquila y abierta a dar.

Nadie puede dar o recibir, de lo que no es capaz de darse a si mismo

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